El 15 de marzo se celebra el Día del Sueño. La OMS estima que el 40% de la población mundial sufre de insomnio, lo que conlleva riesgo de accidentes, bajas laborales, fracaso escolar y ansiedad en niños y adolescentes. Es causa de estrés y enfermedades inflamatorias de tipo II, entre muchas otras.
El insomnio suele estar causado por estados de incertidumbre, como vimos durante la pandemia. Estamos en tal estado de alerta que no podemos soltar nuestras respuestas automáticas de vigilancia y dejarnos llevar por el dulce olvido del sueño.
Sabiendo que la incertidumbre ha acompañado a nuestros antepasados desde el inicio de la humanidad, podemos preguntarnos qué nos estamos perdiendo: ¿por qué nos resulta tan difícil gestionar la incertidumbre, vivir con ella?
¿Vivimos en el siglo XXI con una enorme falacia que, irónicamente, comenzó en los siglos XVI y XVII como un inmenso avance para la humanidad? La ciencia llegó a romper las cadenas que la Iglesia había impuesto en forma de creencias limitantes: que el ser humano era el centro del universo y que el Sol giraba alrededor de la Tierra. Así, la ciencia pudo dar un gran salto en la curación de enfermedades y la prolongación de la vida humana.
🌏 🌐 Sin embargo, podríamos estar cayendo en otra trampa si la ciencia promueve la creencia de que podemos controlarlo todo, de que los seres humanos podremos vivir sin ninguna incertidumbre. Pues bien, vivimos en un universo repleto de sistemas diferentes y donde nuestro tamaño es… diminuto… lo siento…
Podemos y debemos tener poder sobre nuestros pensamientos, emociones y cuerpo, pero incluso hay una parte de nosotros que no controlamos… Nuestra mente racional es solo una parte de nosotros y, como tal, no debería sustituir al gobernante. En cambio, hay partes de nosotros que están conectadas con los otros mundos que nos rodean de una manera que no podemos controlar y que debemos tener en cuenta.
«La mente intuitiva es un don sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el maestro», dijo Einstein.
Cuanto más queremos controlarlo todo, más se descontrolan las cosas y más enfermamos. Parece haber una regla sistémica en juego. Forzar nuestro camino en una dirección sin tener en cuenta quiénes somos y qué lugar ocupamos realmente puede provocar que el propio sistema busque el equilibrio en nuestro detrimento.
Para algunos, abandonar la mente cognitiva hacia la inconsciencia del sueño puede incluso parecer una experiencia de muerte en forma de somnifobia, un trastorno de ansiedad que impide a las personas dormir incluso cuando están cansadas.
Conectar con nuestros sueños (por la noche) nos abre las puertas a nuestro mundo interior —el subconsciente y el inconsciente, donde nos conectamos con los demás a través del inconsciente colectivo o mediante fenómenos como la intuición o la empatía— y a mundos mucho más profundos que nuestra mente cognitiva quizá aún no pueda imaginar. Nos pone en perspectiva… La vida continúa mientras dormimos…
🐣 ¿Cómo vivir entonces con la incertidumbre?
🤱 ¿Cómo dormir tan profundamente como un bebé?
Existen maneras naturales y psicológicamente seguras de recuperar una función natural de la mente humana. Entrenarse para aceptar la incertidumbre como parte de la vida es, sin duda, una. Abrirse a las maravillas de la incertidumbre es otra. ¿Quizás conociste al amor de tu vida así… por casualidad?